Mirando el tiempo, me sumerjo
en la nostalgia del ayer,
cuando era apenas un niño
con mil sueños por recorrer.
Hoy las canas pintan mi cabeza,
como estrellas tras un largo andar,
y aunque quedaron promesas,
aún me queda mucho por entregar.
Quizás no hice todo aquello
que un día me propuse hacer,
pero entre amores, penas y alegrías,
aprendí que la vida me enseñó a crecer.
Y si no sé qué destino
me depara la vida al final,
sé que he dejado mis huellas
en cada lugar.
Lo que no pude cumplir
vivirá dentro de ustedes,
porque mi legado es el cariño
que en sus corazones he sembrado.
Mis padres Y mis hermanos,
Son mi familia y mi verdad,
fueron parte de este viaje,
mi refugio y mi hogar.
Cometí errores en el camino,
pero aprendí a enmendarlos también,
amé, sufrí por amores,
me dolió… y seguí de pie.
Y aunque no sé qué destino
me depara la vida al final,
sé que he dejado mis huellas
en cada lugar.
Lo que no pude cumplir
vivirá dentro de ustedes,
porque mi legado es el cariño
para que en sus corazones quede.
Caí y me levanté mil veces,
con heridas que nadie vio,
y aunque siento que aún puedo más,
me basta saber quién soy.
No fui perfecto, lo reconozco,
pero siempre intenté estar,
en esos momentos difíciles
me quedaba para escuchar.
Y cuando llegue mi partida,
no me recuerden por el final;
recuerden todas las veces
que los quise acompañar.
No
dejo oro ni riquezas
Solo dejo en este mundo,
la huella de haber amado
dejo mi paz y mis consejos
que un día di a quienes
lo han necesitado.
Mirando el tiempo, sonrío,
por todo lo que aprendí:
ayer fui niño, hoy soy memoria,
y en ustedes… seguiré viviendo aquí.