La noche y sus recuerdos
me conducen, una vez más,
a este lugar casi misterioso,
sumido en tinieblas
y lleno de silencios.
Aquí, donde todo parece infinito,
busco nuevas emociones,
respuestas que quizá no existan,
explicaciones que me invitan
a detenerme y meditar.
En este espacio, mi mente tiene alas:
puedo escapar del mundo,
surcar otros lugares,
recorrer universos
donde mis sueños se vuelven ciertos
y la libertad no conoce límites.
Aquí puedo mirar sin ser descubierto,
llorar sin que nadie me escuche
y encontrar, entre las sombras,
la calma que mi corazón necesita.
La oscuridad me envuelve
con su manto tibio;
las sombras de la noche
me abrazan sin preguntar.
Y mientras el silencio respira a mi
lado,
doy gracias a la vida
por regalarme un día más,
por permitirme estar aquí,
bajo este cielo profundo,
aprendiendo a encontrar la paz
en medio de la noche.
27 agosto 2026 hrs 20:27