El reloj
detuvo su latido en la pared
mientras las
huellas del camino se borraron
no hubo
promesas escritas sobre el papel
pero las
almas desde siempre se buscaron
somos la
herencia de un pacto que no se ve
un hilo
antiguo que los siglos no anudaron
Es la quietud que no reclama una respuesta
donde el
juicio se disuelve en la mirada
una
complicidad de puertas siempre abiertas
que nos
devuelve la alegría inesperada
aunque el
mapa nos dibuje en otras tierras
llevo tu
pulso como llama resguardada
Cruzamos el umbral del llanto hacia el alivio
sin que
hagan falta los puentes de la oratoria
en este
refugio que habita en el olvido
somos el verso más libre de nuestra historia
Tu voz es un
eco que no necesita espacio
un latido
constante que en el pecho se aloja
recorremos
el tiempo con paso despacio
como el
viento que nunca abandona a la hoja
no importa
el muro ni el frío del palacio
si tu
recuerdo mis soledades despoja
beber la
calma de un abrazo que no expira
es el
milagro de ser profundamente
la misma
esencia que en el otro respira
Es la quietud que no reclama una respuesta
donde el
juicio se disuelve en la mirada
una
complicidad de puertas siempre abiertas
que nos devuelve
la alegría inesperada
aunque el
mapa nos dibuje en otras tierras
llevo tu
pulso como llama resguardada
Poema hecho música
8 de agosto 2026 20:19 hrs
