Entre
humo y botellas sin acabar,
las
chicas van y vienen, son el amor temporal,
rostros
que se pierden en la penumbra del bar,
besos
a crédito, caricias de baratija y sal.
El
reloj se olvida, nadie habla del mañana,
solo
resplandores de luces multicolores,
el
alcohol calienta, el desvelo abraza,
y
en esta vorágine somos policías y ladrones.
Noches
de bohemia, de amores pagados,
cigarros
encendidos y besos apasionados,
sin
límite de tiempo ni culpa ni razón,
entregados
al crepúsculo y a la pasión.
Ella
ríe con un trago demasiado fuerte,
yo
gasto poemas que nadie quiere leer,
somos
sombras fugaces en este rincón,
extraños
que beben la misma ilusión.
La
música abre viejas heridas,
mientras
hablamos de sueños desvelados,
aquel
bar es nuestro refugio imperfecto,
donde
todo es posible y nada es correcto.
Noches
clandestinas, de amores pagados,
cigarros
encendidos y labios gastados,
sin
límite de tiempo sin culpa ni razón,
entregados al anochecer en una canción.
Y
si el alba nos encuentra la memoria no cuenta,
que
se joda el futuro, que siga la tormenta,
que
esta noche es nuestra, sin freno ni cordura,
un
pacto sagrado en esta noche oscura.
Noches
de bohemia, de amores furtivos,
cigarros
encendidos y besos apasionados,
sin
límite de tiempo sin entrar en razón,
entregados
al crepúsculo de esta canción.
Martes 24 Marzo 20.47 Hrs. Una canción de mi creación
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